Señores de la guerra clandestinos, bautizados en el fuego, destruyen bajo el mando del metal.
Luchando por la libertad, surcando los cielos, no hay temor en nuestros corazones.
Hermanos del metal, hemos escuchado el llamado, unidos estamos listos para atacar.
Elevándonos a través del fuego, con espada en mano, nuestras armaduras son de cuero y pinchos.
La carne se convierte en hierro en el sagrado trono del metal.
Listos para la batalla, lanzamos el gran grito de guerra:
POSEDIDOS POR EL METAL